alexa El arte de vender arte, las casas de subastas
Subasta
El arte de vender arte, las casas de subastas

La tarde había elegido un ganador. El Imperio romano tenía tradiciones muy arraigadas, muchas de ellas relacionadas a la guerra. Un hombre toma la misma lanza con la que acabó al enemigo y la clava en una pequeña llanura cerca del todavía polvoriento campo de batalla: todos los objetos que estén debajo de ésta, se pondrán a la venta al mejor postor.  

Hoy, las subastas se llevan a cabo en salas especiales y no campos de batallas; no obstante, aún se caracterizan por ser transacciones de bienes materiales de relevancia histórica o artística, ya sean pinturas, esculturas o cualquier pieza que sea considerada una obra arte.

Es común pensar que sólo pueden acceder al mundo de las subastas aquellas personas con el poder adquisitivo suficiente para hacerse de pinturas de miles y miles de dólares. Esto, hasta cierto punto, es verdad. Sin embargo, el perfil de las empresas que se dedican a comercializar piezas artísticas ha cambiado con el paso de los años.

Ya no sólo se trata de vender cuadros y esculturas de artistas canónicos al mejor postor; magníficas piezas de diseñadores como Marc Newson y Finn Juhl forman parte del catálogo de estas casas, en las que también se encuentran obras de artistas contemporáneos como Banksy o Yoshitomo Nara. Gracias a esto, se ha ampliado el espectro de posibles compradores en las subastas, haciéndolas más accesibles para otro tipo de público que también está interesado en adquirir alguna pieza.

Otra cuestión a considerar actualmente en las casas de subastas es que, hasta hace algunos años, el mercado de arte contemporáneo de Latinoamérica no tenía gran presencia a nivel mundial. Por esta situación, increíbles piezas de muchos creadores de aquella región pasaban desapercibidas a nivel internacional o no se le asignaba el valor que merecían.

Esto ha cambiado en razón de la iniciativa de muchas casas de subastas de renombre internacional, como Phillips –con más de dos siglos de historia–, que se ha acercado a creadores y artistas contemporáneos latinoamericanos para ver qué están produciendo y cómo pueden impulsar su obra en mercados de mayores dimensiones, como el norteamericano, el europeo o el asiático.

Gracias a esto, la obra de creadores modernistas de reconocimiento universal como Diego Rivera o Rufino Tamayo pueden convivir en una sala de subastas con piezas de artistas contemporáneos como Julio Le Parc, Francis Alÿs, Abraham Cruzvillegas o Damián Ortega. Al conjuntar al arte latinoamericano contemporáneo con el internacional, casas de subastas pueden abarcar una fuente más grande de compradores, coleccionistas y mercados en general, situación que beneficia a todos los actores que forman parte del mercado del arte.

En los próximos meses, Phillips llegará por primera vez a México, buscando establecerse como una de las principales plataformas en la compra y venta de arte del siglo XX y XXI, diseño, fotografía, relojería y joyería, además de brindar asesorías profesionales a coleccionistas, promover la cultura contemporánea, a los creadores que pertenecen a ella y al conocimiento sobre el arte dentro de la sociedades de varios países. Es un paso importante para la casa de subastas inglesa, que ya tiene presencia en las metrópolis más importantes del mundo, como Londres, Nueva York, Ginebra y Hong Kong.