alexa Nuxe y el Museo del Louvre se implican en la protección de las abejas
NUXE
NUXE y el Museo del Louvre comparten compromiso por la conservación

Desde los comienzos de NUXE, su laboratorio de I+D ha desarrollado una verdadera especialización en la miel y sus increíbles propiedades para la piel. Por tanto, la marca se ha interesado de forma natural en la suerte de las abejas, artesanas de la producción de este valioso ungüento natural.

Las abejas son un eslabón fundamental para la conservación de la biodiversidad por el importante papel que desempeñan en la polinización y su extinción tendría consecuencias fatales para el medio ambiente. La marca lleva años implicada en la protección de esta especie amenazada, apadrinando colmenas colocadas en los Vosgos para crear nuevas colonias.

En 2018, NUXE refuerza este compromiso gracias a un mecenazgo de cuatro años con el mayor museo del mundo: El Louvre

En pleno centro de París, el museo del Louvre es el más visitado del mundo, un monumento emblemático del patrimonio francés y de la proyección de su cultura. Abanderados
ambos de los valores de excelencia francesa, la marca de cosméticos y el museo del Louvre comparten también su compromiso por la conservación de la biodiversidad, en especial por la protección de las abejas.

Las 30 hectáreas de los jardines del Louvre y las Tullerías, verdadero pulmón de la ciudad, sirven de refugio para las abejas recolectoras. Las abejas forman también parte de la historia del Louvre por su simbología imperial, pueden apreciarse en algunas fachadas exteriores del Palacio y en numerosas obras.

El Louvre abre por primera vez las puertas del Jardín Ra et, a unos pasos del Pont des Arts, para instalar en él, con el apoyo de NUXE, un prado de ores (400 m²) y seis colmenas. Al pie de la fachada del museo, están protegidas y disfrutan por la mañana de los primeros rayos de sol, una situación ideal para albergar a las abejas.    

El Jardín Ra et, entre el palacio del Louvre y el Sena, fue creado por María de Medicis, esposa de Enrique IV, a comienzos del siglo XVII, para las reinas y princesas de Francia. A principios del siglo XVIII, la parcela fue acondicionada a un nuevo gusto por el arquitecto Robert de Cotte para la prometida de Luis XV, la Infanta de España. El jardín pasó a llamarse “jardín de la Infanta”.

En 1893, el Estado decide que la decoración exterior del Louvre debe rendir homenaje
a los grandes artistas: la parte este del Jardín de la Infanta toma el nombre de Carré Ra et, puesto que alberga un monumento en honor al pintor Auguste Ra et (1804-1860). Tras un largo eclipse, se rehabilita el Jardín Ra et en 2016: recobra su función de jardín ornamental del museo del Louvre, que pueden admirar los transeúntes que vienen de la Cour Carrée, desde los muelles o el romántico pont des Arts. Con la llegada de las abejas, que liban en
su pradera de ores, el jardín recobra plenamente la vida...

Tras dejar atrás su carrera como ingeniera, Seloua Grolleau‐Raoux decidió dedicarse hace 10 años a su pasión: la apicultura. Transmite sus conocimientos formando a nuevos apicultores y concienciando al público sobre la biodiversidad.

¿Qué subespecie de abeja se ha instalado en las colmenas del jardín raffet?

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En el Jardín Ra et las colmenas entre un prado de flores

Las colmenas están habitadas por
abejas melíferas Buckfast. Esta abeja se caracteriza por ser muy dócil y porque puede instalarse en un entorno urbano. La abeja melífera es una de las pocas especies verdaderamente sociales que vive en colonias perennes, de un año al otro.

¿Cuántas abejas alberga
cada colmena? ¿Cuánto viven?

Cada colmena alberga una media de 50 mil abejas, nacidas todas ellas de
la misma reina. Durante su primer
año de vida, la reina pone entre
mil 500 y 2 mil huevos al día: 2 mil abejas nacen en 24 horas. Las abejas obreras viven entre cuatro y seis semanas en temporada apícola, y varios meses en invierno, cuando las abejas llevan una vida ralentizada en la época de más frío.

¿Qué ores encontramos en la pradera del jardín raffet?

En la pradera se han plantado numerosas especies melíferas apreciadas por las abejas como la facelia, la borraja, el aciano, el cosmos, la viborera, el alforfón o el girasol. Las abejas pueden alejarse de la colmena hasta tres kilómetros para recolectar el néctar. Para obtener un kilo de miel, hacen falta entre dos y cuatro litros de néctar.

¿Cómo se mantienen las colmenas?

Visito las colmenas cada dos semanas durante la estación estival y después, una vez al mes. Superviso la evolución de las colonias y evalúo su estado sanitario.

Por ejemplo, compruebo la presencia
de la reina, el estado de su puesta,
las reservas de alimentos y el espacio disponible... También hay que realizar algunas tareas como cambiar la cera, ajustar las alzas, tratamientos sanitarios y, cuando llega el momento, recoger la miel.

¿Cuándo se recoge la miel y cuánta cantidad puede producir una colmena?

Cuando los cuadros están completamente operculados, es decir, cuando las abejas han recubierto las celdillas con una na capa de cera, es hora de hacer la cosecha. En París, a principios del verano, los tilos suelen ser las últimas fuentes de néctar disponibles, anunciando que la cosecha es inminente. La producción de miel depende de las condiciones meteorológicas y de la fuerza de la cabaña apícola, pero se pude contar una media entre 12 y 18 kilos de miel por colmena.