alexa Oasis artificial con Crystal Lagoons

La compañía chilena de lagunas cristalinas llega a México con proyectos para los Cabos y Riviera Maya

Laguna artificial
Crystal Lagoons de Sharm El Sheik

La llamada alberca más grande del mundo en San Alfonso del Mar, en realidad no lo es. Aquellas deslumbrantes ocho hectáreas de agua son lagunas cristalinas creadas por la empresa chilena Crystal Lagoons, la cual llega a México con dos proyectos que implementan esta tecnología, uno en Los Cabos y otro en la Riviera Maya.

Su tecnología, patentada en 160 países, permite construir y mantener lagunas cristalinas artificiales de tamaños ilimitados con una excelente calidad de agua a bajo costo, en cualquier lugar del mundo. Para este año, con una inversión de $10 mil millones de dólares, esperan concretar de 7 a 8 proyectos en nuestro país y en los siguientes ocho años estiman 50 en estados como Puebla, Querétaro, Cancún, Baja California, comenta el Country Manager de Crystal Lagoons México, Jean Pierre Juanchich. 

Lagunas
Jean Pierre Juanchich, Country Manager
de Crystal Lagoons México

El desarrollo de proyectos como este dotan de un valor agregado a terrenos carentes de cualidades comerciales, posibilita llevar la vida de playa y agua a lugares remotos o no contemplados antes y propicia el turismo en sitios que antes no eran atractivos para la gente, lo cual trae como resultado la activación económica de la zona.

Llegan a lugares sin agua e impulsa el desarrollo inmobiliario de terrenos antes inutilizables como desiertos, segundas líneas costeras , zonas interiores, e incluso en zonas desechadas en medio de las ciudades. Un ejemplo de esto es el mismo San Alfonso del Mar, sitio que inicialmente no se consideraba redituable ni atractivo para el turismo, después de la construcción de la laguna cristalina más grande del mundo, se convirtió en uno de los destinos más populares en Chile entre los turistas. 

De acuerdo con Francisco Matte, Director Comercial de Crystal Lagoons, uno de los principales objetivos de la compañía es mejorar la calidad de vida de las personas con espacios para el deporte y la recreación. Diseñadas para deportes náuticos, la profundidad mínima de las lagunas es de 2 a 2.5 metros, o de 5 a 5.5 metros para buceo ficticio, con una vertiente de 12º para entrar como en la playa.

Lagunas artificiales
Francisco Matte,
Director Comercial de Crystal Lagoons

El bajo consumo de agua de las lagunas, pues se llenan sólo una vez, las hace sustentables y amigables con el medio ambiente. Su costo de construcción es menor que el de un campo de golf, y de mantención, menor que el de una alberca. Da posibilidad de utilizar agua dulce, salada o salobre y para su mantenimiento se incorpora hasta 100 veces menos aditivos químicos y sólo un 2% de la energía utilizados por los sistemas convencionales de piscinas. Únicamente es necesario compensar las pérdidas por evaporación.

Todas las lagunas se monitorean desde el centro de control en Chile con la ayuda de sensores especiales que detectan los parámetros físico-químicos y de calidad del agua para mantenerla turquesa, principal características de las Crystal Lagoons. Igualmente, sus sistemas mecánicos e hidráulicos se activan y manejan remotamente desde ahí.

La empresa chilena prepara próximamente proyectos turísticos, viviendas verticales y horizontales en conjunto con desarrolladores inmobiliarios. También trabaja en pilotos de lagunas flotantes en cuerpos de agua si utilizar y en una alianza con una compañía de olas artificiales para implementar en las lagunas.

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