alexa Sr. Presidente electo
Óscar Espinosa Villarreal
Óscar Espinosa Villarreal
Sr. Presidente Electo:

Sr. Presidente electo:

Hoy no sé cómo se llama usted. Lo sabremos todos muy pronto. Le he escrito ahora, pues precisamente, creo que esta misiva será vigente sea quien sea el ganador de la contienda presidencial. Y no solo será vigente, sino que será muy importante, pues no tengo duda de que se refiere a la mejor oportunidad que tenemos como país para promover el crecimiento y el desarrollo, llevando a los más apartados rincones progreso a las comunidades que los habitan. Me refiero al Turismo.

En los siguientes párrafos describo lo que, a mi parecer, es la agenda mínima a llevarse a cabo si deseamos potenciar aún más el turismo en México. Estas propuestas representan las prioridades que creo que el próximo gobierno deberá adoptar en sus objetivos nacionales al formular el Plan Nacional de Desarrollo y el Plan Sectorial de Turismo, los cuales guiarán las acciones durante los siguientes seis años. La agenda mínima para el Turismo busca aprovechar el punto de partida en el que se encuentra en sector para prolongar la prosperidad turística: un momento de altísimo crecimiento, pero aún con retos considerables para lograr una mucha mayor competitividad.

México se encuentra en el sexto lugar en llegadas de visitantes en el ranking preliminar para 2017 de la Organización Mundial de Turismo, respecto al lugar 15 que ocupaba hace seis años. Esto se tradujo en pasar de 23 millones de turistas internacionales registrados en 2012 a 39 millones el año pasado. No obstante, nuestro país ocupa la posición 15 en ingresos por turismo. Esta disparidad significa que los turistas gastan poco en México, alrededor de 559 dólares por visitante, cifra que se compara desfavorablemente con otros países del mundo.

En el contexto de un crecimiento lento de 2.3% anual en el PIB, el país debe invertir en las actividades más productivas que impulsan este crecimiento. El PIB turístico representó 8.7% del PIB nacional en 2017, y crece a un ritmo de 4.7% anual: un desempeño por encima de industrias como la minería, la construcción y los servicios financieros. Esto se puede traducir en 4 millones 111 mil empleos directos, con un crecimiento de 3.1% en 2017; por lo que el sector continuará siendo uno de los motores más importantes de crecimiento del país.

Una Agenda Mínima para el Turismo comprende un cambio en la competitividad de la oferta del turismo en México, agregar valor a los destinos mexicanos y dar mayor peso a las instituciones que gestionan el sector. Propongo 16 temas que el próximo gobierno deberá atender para aprovechar la tendencia actual de crecimiento en visitantes.

En primer lugar, como elemento de un Plan Nacional de Desarrollo es necesario crear un Consenso Nacional sobre el Turismo y su importancia (1). El gobierno entrante deberá observar el turismo como uno de los principales actores en el crecimiento económico, pero también del desarrollo local y de las oportunidades que los mexicanos tienen para acceder a empleos y a una mejor calidad de vida.

Para lograr un mayor gasto por turista es necesario abordar nuevos mercados (2): turistas nacionales, visitantes fronterizos, turismo LGTB, comunidades de retiro, mercados asiático, hispano y latinoamericano. Junto con éstos, el desarrollo de nuevos nichos puede preparar a México para el cambio de preferencias en viajes y dar más valor en los destinos (3): turismo médico, de reuniones, cruceros, turismo de aventura, cultura, ecológico, entre otros. Asimismo, productos regionales tipo Mundo Maya (4) pueden integrar a clústeres de servicios alrededor de un patrimonio común.

Una parte muy destacada la constituye el esfuerzo educativo que debe hacerse en torno al turismo (5) y del desarrollo tecnológico y digital del sector (6). Debemos despejar las incógnitas que nos plantean temas como la economía compartida, integrándola formalmente (y con la mayor equidad posible) al proceso turístico, con lo que se podría extender considerablemente el beneficio turístico a muchas personas más, distribuyéndolo de mejor manera. Me refiero a temas como el Airbnb o Uber, por poner solo dos ejemplos. Por otra parte, el turismo doméstico representa 80% del PIB turístico en México, por lo que deberían revitalizarse programas (o introducirse nuevas modalidades) (7) como son Viajemos Todos por México, los cuales buscan aprovechar de mejor manera la capacidad subutilizada en el sector.

Un tema que quizás debe ocupar el primer lugar en esta agenda lo constituye el blindaje de los destinos turísticos (8), pues creo que la violencia y la inseguridad constituyen la mayor amenaza a este importante sector. Y para ello se necesita la concurrencia de todos los niveles de autoridad y el involucramiento decidido de la sociedad en su conjunto. No debemos olvidar que, si bien es cierto que esto aún no toca directamente a los turistas, la mayor parte de los homicidios ocurre en estados turísticos importantes: Guerrero y Baja California Sur, mientras que en Quintana Roo se han duplicado entre 2016 y 2017.

El conjunto de inversiones que realizará el próximo gobierno deberá integrarse en un Plan Nacional Urbano-Turístico (9), buscando lograr mejores servicios de movilidad, vivienda, salud y educación en los destinos y promoviendo, al mismo tiempo, que las ciudades integren de mejor manera sus atractivos para generar más valor del producto turístico. Si bien programas como Pueblos Mágicos han sido exitosos a través de distintos sexenios, es necesario integrar más profundamente la planeación urbana y expandirla, también al Desarrollo Turístico integral de los Puertos (10). Otro elemento central de una agenda de infraestructura para el turismo es la conclusión del Nuevo Aeropuerto de la Ciudad de México como una puerta de entrada al país, así como fortalecer conectividad regional (11).

Así mismo, una agenda institucional involucra retomar los orígenes del Consejo de Promoción Turística de México (12) como una agencia de promoción con participación pública y privada. Esto va acompañado de una estrategia de financiamiento mejorando la recaudación del Derecho de no Residentes. Por otra parte, es necesario revitalizar FONATUR (13) como un actor central en el diseño de nuevos destinos y fungiendo como un asesor de municipios y estados en la consolidación de sus destinos. Junto con esto, se debe incorporar al turismo de manera prioritaria a las Zonas Económicas Especiales (14).

La agenda institucional también implica la creación de Organismos de Gestión de Destinos a nivel local (15), la cual debe ser la verdadera revolución en la forma de organizar la gestión de los destinos.

Por último, las políticas deben llevar a más instrumentos de la banca de desarrollo para el sector turismo en apoyos a Pymes, mujeres y jóvenes como emprendedores turísticos (16). Asimismo, es posible expandir la labor que INADEM, NAFIN y Bancomext ya realizan al financiar iniciativas de turismo.

Ahí está la oportunidad para todo el mundo. Es tan enorme que todos querrán aprovecharla y solo podremos ganar si somos competitivos. Quizás a eso se deba el que esta “agenda mínima”, no lo sea tanto.

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