alexa Chiapas, riqueza y diversidad prehistórica
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Mastodonte americano. Imagen: Daniel Reed. Fuente: Wikimedia Commons

En 1993 en el rancho "Nandachuqui", en el municipio de Chiapa de Corzo, trabajadores de la industria de la construcción explotaban un depósito de arena; entre los escombros descubrieron una muela de gran tamaño incrustada en un trozo de mandíbula que aparentaba aspecto monstruoso. La pieza, confundida con los huesos de un gigante, fue resguardada como un trofeo en la casa de un trabajador de la zona. Su esposa, quien se negaba a guardar en la sala de su casa semejante cosa, lo convenció de buscar un nuevo lugar para los extraños huesos. El hombre contactó entonces a personal del Instituto de Historia Natural de Chiapas (IHN). El fósil pertenecía a un mastodonte, animal común en el México del Pleistoceno, época conocida popularmente como la "era del hielo".

En distintas regiones del estado abundan historias como esta, extraída del libro ‘Mamuts y mastodontes de Chiapas’, publicado por el IHN y financiado con los Fondos Mixtos de Fomento a la Investigación Científica y Tecnológica del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y el gobierno del estado.

En localidades como Totolapa, Villa Flores, Chiapa de Corzo, la Concordia y Simojovel, han sido encontrados numerosos fósiles de vertebrados, invertebrados e incluso flores que vivieron hace millones de años y quedaron atrapadas en la resina proveniente de los árboles que más tarde se solidificó para formar el ámbar chiapaneco.

Biodiversidad actual y extinta

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Pepemkay maya, pez. Vivió hace 110 millones de años, encontrado en Ocozocoautla

Según el estudio del estado publicado en 2013 por la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), Chiapas es el segundo estado de nuestro país con mayor biodiversidad, tan solo después de Oaxaca. Alberga más de 11 mil 200 especies distintas de flora y fauna. Además, la riqueza de esta región del sureste mexicano comprende especies endémicas, únicas en el mundo, como los diferentes tipos de orquídeas, el mono araña o el manatí.

Pero existe otro tipo de vasta riqueza que las eras geológicas han conservado en los suelos chiapanecos. "Es el estado con mayor diversidad de fósiles, desde el paleozoico, tienen del jurásico, cretácico, tienen del eoceno, del mioceno; mucho ámbar es del mioceno, por ejemplo. Entonces hay una diversidad brutal de vertebrados, invertebrados, microfósiles, es algo impresionante. Es uno de los estados más espectaculares a mi manera de ver, porque afortunadamente aún hay una cobertura vegetal más o menos amplia en gran parte del estado, y a pesar de esto hay fósiles", explicó Francisco Javier Vega Vera, paleontólogo del Instituto de Geología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), quien pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (SNI) nivel III, y que desde la década de 1990 ha participado en diversas excavaciones en Chiapas.

Debido a su naturaleza los fósiles son frágiles. Esto conlleva la necesidad de recuperarlos en cuanto son descubiertos, antes de que sean destruidos, incluso por la misma naturaleza.

"Generalmente los fósiles hay que buscarlos en regiones erosionadas, y en una región donde hay mucha vegetación es más difícil. Muchos hallazgos en Chiapas fueron hechos gracias a que construyeron algún aeropuerto, a que abrieron una carretera, y si no te apuras, en cuestión de unos cuantos años, la vegetación cubre la localidad y se lleva todo", añadió Vega Vera.

Los pioneros

La historia de la paleontología en Chiapas, salpicada de oportunidades fortuitas y descubrimientos casuales, se remonta a la década de 1930, cuando Eliseo Palacios Aguilera, chiapaneco, normalista, ornitólogo y naturalista, comenzó a recolectar de manera sistemática los fósiles de diversas localidades del estado. Su

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Eliseo Palacios sosteniendo un fósil de mastodonte.
Cortesía del biólogo Miguel Ángel Palacios Rincón

colección, que incluía los restos de un gliptodonte (especie de gran tamaño emparentada con los armadillos modernos) y un mastodonte, fue de las primeras en llegar al IHN, creado en 1942. Algunas de la piezas se exhibieron en el antiguo Museo de Historia Natural de Chiapas, donde hoy se ubica el Teatro de la Ciudad de Tuxtla Gutiérrez.

Palacios, quien en 1944 falleció a la edad de 48 años dejando pendientes sus investigaciones, hoy es reconocido como uno de los principales naturalistas en el estado. Su legado cimentó el comienzo de la paleontología en el sureste mexicano.

Tras la demolición del antiguo Museo de Historia Natural en 1982, las piezas fueron resguardadas por el IHN. Para 1989 las piezas vuelven a ver la luz del día con el objetivo de ser clasificadas y catalogadas propiamente según criterios taxonómicos y paleontológicos modernos con el objetivo de exhibirlas temporalmente en el Museo Regional de Tuxtla Gutiérrez.

Este trabajo de clasificación y conservación, iniciativa del biólogo Javier Avendaño Gil, requirió del apoyo voluntario de alumnos universitarios, que al mismo tiempo reactivaron la búsqueda de más registro fósil en el estado.

Avendaño Gil, hoy investigador en la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural de Chiapas, explica: "Yo daba clases en el Instituto de Ciencias Biológicas de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, e invitaba a participar a los estudiantes, entre ellos Marco Antonio Coutiño —actual director del Museo de Paleontología de Chiapas—. Y posteriormente, con apoyo del Instituto de Geología de la UNAM, comenzamos a realizar más salidas a campo. Y desde hace 15 años ya tenemos un proyecto con el gobierno del estado para prospectar y encontrar zonas fosilíferas, aunque muchas veces es la gente la que todavía nos avisa".

Las nuevas adquisiciones encontradas en los suelos chiapanecos impulsaron la creación del Museo de Paleontología de Chiapas.

"Cuando yo llego en el 89 al IHN, entonces a cargo de don Miguel Álvarez del Toro, quien me da el cargo de investigador para el estudio de los fósiles, ya se tenía la idea de crear un lugar para exhibir la colección paleontológica, algo que había sido propuesto por el mismo Eliseo Palacios", afirma. 

Un Museo Paleontológico

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Niños en taller del museo

El recinto —que abrió sus puertas en 2003— lleva el nombre "Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera". Posee una oferta única en el sureste mexicano. Resguarda más de seis mil fósiles, como el esqueleto de un perezoso gigante descubierto en La Concordia, especie que también habitó en el pleistoceno y alcanzaba los 6 metros de longitud. Los espacios museográficos incluyen un jardín prehistórico que cultiva y exhibe plantas que aparecieron en nuestro planeta hace unos 280 millones de años y sirvieron de alimento para los dinosaurios. De igual forma destaca el laboratorio de exhibición, espacio que permite a los visitantes observar a través de un cristal a los investigadores del museo mientras catalogan, limpian y analizan los cuantiosos descubrimientos fósiles.

El museo realiza exposiciones temporales para rotar la exhibición de la vasta colección fósil, "a esto sumamos las visitas guiadas, pláticas especializadas, talleres, y algo que llamamos los paleopaquetes, que están dirigidos a estudiantes de diferentes niveles escolares, desde kinder hasta universitarios", afirmó Marco Antonio Coutiño, director del museo.

"La colección de ámbar chiapaneco más grande está en la Universidad de California en Berkeley, y eso no puede ser; ese fue un argumento muy fuerte para abrir el museo. Y ahora ya tenemos la primera colección pública de ámbar en el museo, y varios estudiantes del Instituto de Ciencias Biológicas han hecho ahí sus tesis, porque contamos con ejemplares únicos en el mundo", añadió Avendaño Gil.

Labor en constante progreso

Con la puesta en marcha de este lugar se busca resguardar, acrecentar y difundir la riqueza fosilífera y geológica de Chiapas, una diversidad tan amplia que no deja de fascinar a los

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Abeja en ámbar, vivió hace 23 millones de años,
encontrada en Totolapa

investigadores. En lugares como Simojovel de Allende, población ubicada a hora y media de distancia en automóvil, al norte de la capital del estado, se han encontrado en años recientes especies atrapadas en ámbar con una diversidad y preservación asombrosa. 

"Estamos trabajando con grupos de artrópodos, crustáceos e insectos que vivían hace 23 millones de años en un estero ubicado en esa zona, que solía ser costera, y por efecto de las mareas estos animales eran transportados a lugares donde fluía la resina, entonces es un ambiente muy peculiar, único, en donde están mezclados insectos acuáticos, terrestres y voladores con crustáceos de agua salobre, y como la preservación es excepcional, es casi como si estuviéramos estudiando organismos actuales", explicó Vega Vera.

La riqueza fosilífera de Chiapas arroja varias preguntas sobre el porqué y el cómo, "creemos que se debe a que Chiapas se fue formando en distintas etapas, originalmente estuvo en un ambiente marino, pero el movimiento de placas ocasiona un levantamiento, y ese levantamiento divide el mar de Tethys, que cubría la mayor parte de lo que ahora es México, en este proceso se van dando ambientes muy propicios para los organismos. Además la ubicación de Chiapas es un puente entre Sudamérica y Norteamérica, era una especie de paso", explicó Marco Antonio Coutiño.

Retos legales y educativos

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Paleontólogos chiapanecos

El trabajo paleontológico en Chiapas y en México enfrenta varios retos. El tráfico ilegal de fósiles como el ámbar, la falta de recursos y de nuevos paleontólogos son algunos de los principales obstáculos.

"Se trató de abrir la carrera de paleontología en el norte, en una escuela de Coahuila, pero no funcionó. Porque además si tú estudias una carrera esperas poder vivir de esa carrera, en la paleontología es muy difícil. Y las leyes de México no permiten comercializar fósiles; en Estados Unidos hay gente que se dedica a eso, y hasta forman asociaciones, viven de eso. En México no, las leyes dicen que los fósiles son de la nación, entonces el gobierno tiene el compromiso de preparar gente para encontrar y resguardar este patrimonio. Es algo que tenemos que resolver porque el patrimonio paleontológico es el patrimonio de los mexicanos", concluyó Avendaño Gil.

*Imágenes cortesía del Museo de Paleontología Eliseo Palacios Aguilera del SEMAHN.