alexa Día de muertos: tradición y costumbres

El afamado refrán: “el muerto al pozo y el vivo al gozo” es claro ejemplo de las tradiciones mexicanas que honran a los difuntos y eso no puede lograrse sin buena bebida que acompañe los alimentos en los altares de muertos de México. 

La noche del 1 de noviembre nuestros familiares y amigos difuntos regresan como cada año para disfrutar de los sabores y aromas que más les gustaban en vida.  En el altar suele colocarse todo tipo de platillos y bebidas, pensando en los gustos de cada pariente finado: a los seres queridos,, se les pone la que fue su bebida favorita, que va desde aguas de sabor y la bebida espirituosa que no les pudo faltar en vida: el mezcal. 

MITRE
Para dar la bienvenida a los difuntos

Según la leyenda de las culturas prehispánicas, aquellos que no morían en sacrificios o guerra, llegaban al Mictlán: el noveno piso del inframundo. Para los antiguos mexicanos, era el sitio mitológico del más allá que consistía en nueve planos extendidos bajo la tierra y orientados hacia el Norte; allá iban todos los que fallecían de muerte natural y donde debían librar nueve batallas antes de poder descansar en paz. 

El mezcal al ser la bebida mexicana por excelencia es el destilado utilizado por la experta mixóloga Raquel Ramos, que cuenta con más de quince años de experiencia en la industria de la hospitalidad y que usualmente podemos encontrarla detrás de la barra en los bares más exclusivos de la Ciudad de México, nos comparte deliciosa receta elaborada con Mezcal Mitre Origen y la flor por excelencia de la temporada, “Cempasúchil”. Es así como este cóctel recibe el ancestral nombre: Mictlán.

Ingredientes:  45 ml Mezcal Mitre Origen. 30 ml Jugo de Mandarina. 20 ml Jarabe de Flor de Cempasúchil. 1 Clara de huevo. 2 Dash bitter Flor de Cempasúchil Silvestre

Preparación y técnica: Mezclar todos los ingredientes en vaso shaker. Añadir hielo en cubos para enfriar la bebida y agitar. Se recomienda servir en copa martinera y decorar con pétalos de Flor de Cempasúchil comestible.

Elaborado de forma artesanal en Oaxaca, es mezcal joven con agave espadín orgulloso de su linaje mexicano, ideal para incorporarlo en nuestras tradiciones, porque recuerda en esta festividad con amor a los seres amados que ya se fueron y comparte memorias al disfrutar de la noche del Día de Muertos junto a los que aún están con nosotros.