alexa En Quito, Ecuador, los vivos celebran a los muertos

Una combinación de religión y tradiciones prehispánicas

Tradición
Quito celebra también a sus muertos

Las tradiciones y festividades en América Latina por muchos años han capturado la atención y miradas de los visitantes en el mundo entero por lo enigmático de sus costumbres y el significado tan importante para sus habitantes. Una de las más atractivas es sin duda, el Día de Muertos, una festividad donde México ha destacado por converger las creencias religiosas con las tradiciones prehispánicas para recordar a los familiares y/o amigos difuntos.

Sin embargo, esta celebración no es exclusiva de México. Países como Guatemala, Perú, Bolivia, Haití, Argentina o Venezuela, comparten también esta forma tan peculiar de rendir homenaje a los difuntos, con la finalidad de preservar las tradiciones que forjaron sus culturas y brindarles esa idiosincrasia entre los demás países de América Latina.  En la capital ecuatoriana, recordar a los seres queridos que ya fallecieron es una de las festividades más importantes y está por conmemorarse.

Entre recuerdos, nostalgia, alegría, rezos y música, el próximo 2 de noviembre, la ciudad de Quito recordará a sus seres queridos en su tradicional “Día de los Difuntos”. Una importante tradición entre las celebraciones populares que combinan los ritos católicos e indígenas, donde la fe y la religión cobran vida en un acto de profunda significación.

Tadición
Recuerdos entre nostalgia, alegría y rezos

Durante la celebración, miles de ecuatorianos visitan los cementerios para engalanar los sepulcros con flores, cruces pintadas, cuadros y tarjetas, que les permiten convivir nuevamente con aquellos amigos y familiares que fallecieron.

En el cementerio de Calderón, a 30 minutos de Quito, las comunidades indígenas visitan las tumbas y allí comparten la comida favorita de los difuntos, como una manera de homenajearlos y comunicarse con ellos, con la creencia de que la muerte es solo un paso hacia otra vida similar a ésta.

La preparación casera de estas comidas brinda además un motivo para que la familia se reúna. Uno de los platillos típicos de esta celebración es la colada morada, una bebida aborigen de las más tradicionales de la cocina quiteña. Preparada a base de maíz negro, mortiño, mora, piña, cáscara de piña, naranja y otras frutas y hierbas, siempre acompañada de guagua de pan.

Las guagas de pan son figuras de masa que recuerdan, en especial a los niños (de allí el nombre “guagua”, que significa niño en quechua), se elabora con harina de trigo y, en algunos lugares, con harina de maíz procesada con granos obtenidos en la primera cosecha realizada en los Andes ecuatorianos. Su origen se remonta al siglo XIX. Hoy, se rellenan con dulce de guayaba, higo, chocolate o con pasas con crema pastelera y tomate de árbol.

De esta forma, vemos como la celebración y el culto por honrar a los muertos, trasciende las fronteras en la región latinoamericana, lo que convierte al Día de los Difuntos, en Quito, en una experiencia única que transporta a los visitantes al pasado. Pasar un 2 de noviembre en la capital ecuatoriana es una cita imperdible con los sabores, aromas y costumbres más auténticas del país.

Cabe señalar que los pueblos originarios del Ecuador, celebraban el culto a los muertos antes de la llegada de los españoles, pero con el cristianismo, la tradición se adaptó al calendario católico. Hoy, las calles muestran lo vistoso de su gastronomía, la tradición de sus bebidas y el colorido de sus flores entre adornos que reflejan el sincretismo religioso y el mestizaje culinario.